jueves, 6 de mayo de 2010

Malditas flores marchitas





Los sueños en el aire abstracto,
Como partículas oníricas
Que forma inconciente van creando.
El perfume de las rosas de otoño marchitas
Inundando el cuarto.
Las notas de un piano leve
Sonando en la silenciosa madrugada,
Y el cuerpo que yace en el lecho,
Spléenico, triste y agotado.
Deseo nocturno constante
De que el sol no despierte nuevamente
Y la noche se extienda eterna,
Brindando su oscuro resguardo, su dulce deleite;
Que la luna reine en inamovible dinastía nocturna, designio lunar.
Que gratas sensaciones inunden al cuerpo y el alma,
Y que no se esfumen en besos a la nada,
En parpadeo noctámbulo.
Los ojos que se cierran,
la mente que dilata el fluir de pensamientos en su tapiz desvencijado,
los sueños que caen al azar y quizás mueran,
duerman sin ser soñados.
Las malditas flores bajo la almohada
Y los sentimientos con un ojo abierto y otro cerrado.
Suspirando en soledad la madrugada,
Como rosas marchitas que nunca fueron entregadas,
Perdiendo sus pétalos, muertas en las manos de la nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario