
Que la noche se hunda toda en tus cabellos,
Derramando nebulosas por entre tus dedos,
Cerrando tus párpados suavemente con el tibio claro de luna.
Que el cielo bendiga tus sueños,
Con blandas escenas imaginarias, fantasías y deseos;
Regodeándose en tu tierna hermosura, enamorante, en tu encanto,
Agazapando diáfanas melodías benevolentes,
Que danzan en un nocturno espiral en el viento.
Mientras la noche reposa en tu tierno dormitar,
Duerme o sueña si quieres,
Sobrevuela el mar en tus plateadas alas de seda nocturna,
Que al abrir los ojos tus pupilas darán la aurora al día que vendrá.
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