Nuestros pensamientos se pierden en la somnolencia de cada beso, de cada caricia.
Formamos parte de un juego de cariño mórbido y existencial, cargado de belleza
y de millares de sensaciones, capaz de arrasar los ojos y empañarlos de lágrimas.
Inmerso en algún reino mágico del ensueño
busco el manto con el cual envolverte
para así poder protegerte de cada agravio,
de cada eslabón de las cadenas de la esclavitud,
y abrir las puertas de tu mente con suaves palabras
y abrir la puerta de tu corazón con dulces besos pronunciados.
Tú ya has sido coronada en mi cabeza y en mi corazón,
tu eres mi reina
mi reina de corazones.
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