Como partículas de aire se esfuman en la nada,
del pecho vacío nacientes, de un corazón corroído,
para ser desfallecientes en las sombrías rosas marchitas
de yermos labios eludidos.
¿Habrán los pétalos de labios revivido el néctar del amor, cual ruin veneno?
¿O como gélidas láminas de acero tajean la esperanza, destruyen el anhelo?
Del dolor y del olvido nacientes,
quizá la pasión en ellos sea aun renaciente,
quizá al vacío vayan y mueran en el infinito,
que colapsa en la nada.
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