jueves, 25 de marzo de 2010

Olvidamos voluntariamente ciertas cosas de nuestro pasado, las desechamos de nuestras cabezas deliberadamente. Aunque mayormente es un deseo, un intento más que un hecho. Como no tenemos el deseo de ver la imagen que refleja tal pretérito, tratamos de mentirnos a nosotros mismos, que ese espejismo se desvanece muy rápidamente.
trabajamos incesantemente en este engaño, pero llega el punto en que rompemos el hipócrita espejo que nos da la imagen distorsionada de nuestra realidad, y tratamos de transformarnos mediante nuestra imaginación en otra persona, y gozamos desde ese momento, de nuestra nueva imagen, aunque la designemos con otro nombre ajeno a nosotros en cierto punto. Así nos vemos frente a un pensamiento que se nos presenta, y es el de creer que quienes se ocultan algo a si mismos y quienes, en el conjunto, se ocultan a si mismos, se parecen en el hecho de que comenten un robo al tesoro del conocimiento personal. De donde podemos encontrarnos ante el axioma
"conócete a ti mismo"

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